Al final el problema es siempre el mismo, la realidad se me estampa en la cara.
Así, sin más.
Resulta repugnante, humillante, cruel...y la mayoría de veces doloroso.
Y claro, lo más sensato sería darle la espalda
a todo.
Todo aquello que me angustia y me duele.
Al pasado.
A mi imaginación masoquista
que no hace más que torturarme con un intangible y desastroso futuro.
A la sensación de vacío...
de soledad en compañía.
Al auto-rechazo que desemboca en rechazo ajeno.
A los sentimientos destructivos.
Al amor corrosivo.
A la gente tóxica.
A los engaños y desengaños....
Al Miedo.
A todo esto, adiós....adiós y gracias por nada.
A partir de ahora miraré sólo hacia adelante
e intentaré generar pequeñas dósis de esperanza.
Sí....debería darle la espalda....
Debería.
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